Intro A

¿Tú por qué darías un discurso? ¿En qué momento de homospecie quisiste exclamar con algún propósito algún canto a la dicha? Me refiero a viva voz, con el lenguaje claro, con la pasión clara, esa convicción de hacerlo voluntariamente, y querer hablar por sobre los demás, antes que dejáramos de gritar, antes que olvidáramos lo que íbamos a hacer por intentar dar un grito, ése lenguaje a viva voz sin ninguna vergüenza, ningún momento se habrá dado para eso, ¿A menos que busques expresarte para ti quizás? ¿Y si alguien te escuchara? ¿Cómo te sentirías?

Imaginemos, nada más que eso. Date 5 minutos de reflexión y trabaja en eso. Tu personaje es un cavernícola.

Así quisiera empezar mi discurso, ¿Han jugado a responder preguntas sin respuestas en su mente? Es uno de mis juegos favoritos, tanto que se ha vuelto casi una adicción que realizo de manera rutinaria, a veces invento historias para no volverme tan loco, quizás así la ciencia ficción es un escape para los orates o para mí: los no-aburridos. Amo la imaginación, la he amado desde niño, que agradable es tan solo escaparse en ella, quizás un ratito ahora… anyway. Les recuerdo de antemano: no tengo porqué tener la razón, de hecho en lo más profundo de mis confines, desearía no tenerla. ¿Recuerdan la clásica pregunta, qué ruido haría la palma de una mano aplaudiendo? Así se empieza todo esto, ¿Cómo sienten ustedes el ruido? Les recuerdo que sus tímpanos están hechos de células epiteliales y además de tejido nervioso, tejido que capta una “vibración”, una perturbación en el espacio, una mera onda, que tiene un ritmo, una frecuencia y una forma, una agitación de partículas comprendidas en el aire, cada partícula con su propio momento, “forma” (más adelante, otro día, desearía tratar las comillas de esa forma), ubicación y campo, este campo vibratorio es una onda sonora en este caso, que se perturba y llega a los nervios y luego en algún recóndito espacio de nuestra consciencia nos hace un ruido, éste ruido lo interpretamos entonces, como la realidad de ese sonido, que ha viajado, que ha movido el aire, y que lo hacemos parte de nuestra consciencia para que así retorne y siga hacia otro lugar, por eso el mismo fenómeno lo podemos tener quienes estemos en contacto con esa onda, no la consumiremos del todo, la sentiremos y ya. Así mismo pasa con la luz que vemos, es otra onda, que viaja en unos cuántos nanómetros, de distintos colores o quizás le llamemos distintos “ruidos” ¡Es tan solo otra onda!, maravilloso explicarle esto a un niño, o a alguien que no sepa, ¿Cómo se imagina las cosas que ve alrededor?, recordemos que ahora estamos rodeados de estas ondas ¿Qué cosa se escapa de esta manera de entender todo? Los quarks y los leptones se lograban entender como el todo, y aun faltaban los portadores de fuerzas como formadores de realidad, gluones, bosones, fotones y el imponderable gravitón, cada uno formadores de simples ondas, y fuerzas, los gluones la fuerza fuerte, los bosones la débil, el fotón el efecto fotoeléctrico, y el gravitón controlando todo fenómeno gravitatorio de la materia, está todo, todo aquello en el “ruido” de la palma de mi mano, de alguna u otra forma. Así nos haría más sentido entender que el universo va y viene hacia una misma cosa, una misma onda primordial, una misma materia primordial, en pleno flujo de ida y de vuelta, en su singularidad en su infinitez, más allá de lo que pueda decir con una sola palabra. ¿O sí?

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